
Hoy he llegado al trabajo casi sin moral, abatido y con apatía asesina. He necesitado recurrir inmediatamente a mi medicina particular para sanarme, que consiste en decidir sobre la marcha que puedo cambiar de vida, que puedo dejarlo todo si yo quiero, si a mí me da la gana, y marchar.
He llamado a mi hermano y le he contado uno tras otro todo los planes para ese cambio, le he contado que seguramente me iría al sofisticado Manhattana a vivir, pero obligándome a no hablar con nadie para perpetuar mi anonimato por los siglos de los siglos; ¡o mejor aun! Dejarlo todo y echar raíces en cala San Pedro, aunque limpiando esa maravilla porque la pobre está bien sucia; creo que lo que realmente haré, le dije, será vivir en la costa marroquí, que no se ve igual el Sol en ningún otro sitio y las olas son perfectas, como trazadas a escuadra y cartabón.
Mañana llegaré contento y feliz al trabajo porque si me diese la gana cambiaría de vida.
¿Vosotros podríais cambiar de vida tan fácilmente como yo?