miércoles, 9 de abril de 2008

LA ENVIDIA COCHINA

La envidia, no nos rayemos, es simplemente la animadversión hacia el que tiene algo que nosotros querríamos. Pero siempre que uno piensa las cosas tres veces acaba sacando el lado bueno. Luego, el exponer un punto de vista original, se le aparece a uno como una tentación irresistible. Algo así le debió pasar a Fernando Savater para afirmar lo siguente en su ensayo sobre la envidia:
"
La envidia es muy curiosa, porque tiene una larga y virtuosa tradición, lo que parecería contradictorio con su calificación de pecado. Es la virtud democrática por excelencia. La gente por ella tiende a mantener la igualdad. Produce situaciones para evitar que uno tenga más derechos que otro. Al ver un señor que ha nacido para mandar, dices: «¿por qué estás tú allí y no yo? ¿Qué tienes que yo no tenga?». Entonces la envidia es en cierta medida origen de la propia democracia, y sirve para vigilar el correcto desempeño del sistema. Donde hay envidia democrática el poderoso no puede hacer lo que quiera."
Yo diría, resumiendo,
que Fernando Savater hace un bonito ejercicio de sofismo, e incluso diría que, en este caso, la caga bastante.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Sencillamente no. Por un lado la Democracia no nace de la igualdad sino del paulatino equilibrio de fuerzas entre los poderosos y la necesidad de motivar a los trabajadores. Por otro lado, sobre todo, la igualdad no nace de la envidia, ni la refuerza. Muy al contrario, la igualdad nace de la conciencia de, parafraseando a Franco, "una unidad de destino en lo universal": la muerte.

chus dijo...

Yo es que creo que igualdad, lo que se dice ingualdad, no hay mucha. Entendiendo en este caso por igualdad, claro está, todo aquello que no verse sobre estar formado por células, nacer, crecer...
Yo diría que la igualdad es la escusa perfecta para mantenernos en el poder y entendiendo por "escusa perfecta", esa forma que tenemos de esperar, desear y creer desde el trono, que luchamos por la igualdad y aportamos un granito de arena de un valor incalculabre.
Siempre nos quedará relativizar, pues seguro seremos la envidia de alguien.

saturno dijo...

Yo creo que hay dos fumaos, que el anónimo es Chusef y que la envidia fue del cha cha cha.
Y sigo creyendo que nos mojamos poco

chus dijo...

De estas tres frases, ¿Cuál os gusta más?
1- ¡No lo puedes decir en serio!
2- Sé sincero contigo mismo.
3- Pero, ¿eso lo viste o te lo contaron?

No estoy loco.

RGAlmazán dijo...

Pues sí, en este caso, y en otros también, D. Fernando la caga.

Salud y República

NáN dijo...

De todos los pecados capitales, es el único que no produce placer alguno. Inluso la ira, si consigues darle una patada al otro o la otra, te llena bastante. Pero la envidia es sufrir, ¿no?

Me podéis decir que cuando a quien envidias le va mal, disfrutas. Pues no, es solo un leve momento: enseguida el envidioso encuentra motivos para seguir sufriendo.

Creo que a los curas se les coló en su listado para hacernos la pascua afeando todo lo que de gustito.

En realidad la envidia es una virtud teologal que impulsa tanto a desear el mal de otro como a esforzarnos por superarlo: Producción, Producción y más Producción.

yusef dijo...

Veamos: Saturno, Anónimo no soy yo, aunque no digo que no pudiera ser; Nán, la envidia te deja el regusto de imaginar ser otro, algo es algo; Rgalmazán, completamente de acuerdo: Savater se equivoca (casi) siempre; y Chus, sí que estás loco, o explícate... (Prefiero "eso lo viste o te lo contaron?").

Adanero dijo...

Savater está más valorado de lo que tal vez le corresponda en realidad. Tuvo su momento (breve, muy breve) de gloria y pensamientos más o menos razonables y contundentes. Pero no se puede quedar uno anclado y no evolucionar. El párrafo que has escrito es para hacérselo mirar. Eso de "virtuosa tradición" me rechina bastante.

Un saludo.

leyla dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros. Siempre he identificado la envidia con las lenguas viperinas y con las ganas de hacer daño al sujeto envidiado. La idea de que la envidia sea "la virtud democrática por excelencia" me resulta bastante peregrina. Pero lo que más gracia me hace de este texto es que la envidia promueva la igualdad y nos prevenga de los excesos de los poderosos. Eso sí que tiene miga. Sobre todo en este país en el abundan los casos de corrupción municipal.

(Chus aunque te expliques seguiré pensando que estás un pelín loco. Prefiero ¡No lo puedes decir en serio! De hecho creo que lo digo con mucha frecuencia)